Tuesday, August 03, 2004


Este hombre trabajaba hacía muchos años en una fábrica de enlatados. Un día confesó a su mujer que estaba poseído por una terrible compulsión:

Un impulso incontrolable de colocar su pene en la cortadora de pepinos. Espantada, la esposa le sugirió que consultara con un psicólogo. El marido prometió que lo pensaría, pero continuó repitiéndole y repitiéndole a la esposa el mismo cuento, hasta que ella, aburrida, un día le dijo: -Pues mételo en la cortadora de pepinos y no me jodas más, es tu problema. Al día siguiente, el marido llegó a casa cabizbajo, profundamente abatido: -Qué pasó, querido? le preguntó la mujer, preparándose para lo peor.

-Te acuerdas de mi compulsión de meter el pene en la cortadora de pepinos?

-Oh, no! - grito la mujer - dime que no hiciste eso!

-Si, lo hice!

-Oh Dios, y qué pasó?

-Me despidieron... - respondió el marido.

-Y, ... la cortadora de pepinos te lastimó?

-Noooo a ella también la despidieron

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